Como sabrás, PROYDE celebra esta semana su 26 cumpleaños desde que fuera fundada en 1988. Desde que nació, esta asociación y organización  no gubernamental ha dado todo de sí misma en materia de cooperación al desarrollo, vinculada a las obras de los Hermanos de las Escuelas Cristianas La Salle.

PROYDE ha sido siempre fiel a lo que desde primer momento figuró en sus estatutos: la promoción y el desarrollo de las personas en los países del Tercer Mundo, mediante la realización de proyectos de diferente índole. Son muchos los proyectos que se han llevado a cabo en diferentes lugares del mundo, como Perú, Brasil, Nicaragua, Chile, Paraguay, Guinea Ecuatorial, Argentina y muchos más. Todos abordados desde el sentido de cooperación, acompañamiento, aportación. Al fin y al cabo, no es más que una relación recíproca entre distintos países que se necesitan mutuamente y han de ayudarse cuando sea necesario.

 Y si ha sido posible que estos proyectos hayan llegado a producirse se debe sobre todo a los socios y voluntarios que creen ciegamente en la labor de PROYDE y que, al igual que nosotros, piensan que pequeñas labores en pequeños lugares pueden producir un cambio en el mundo. Es por esto por lo que nadie mejor que ellos pueden hablar de su experiencia en la ONGD.

Antonia conoció PROYDE a través del Colegio La Salle de Andújar donde estudiaron sus hijos, y hoy día estudian sus nietos. Es socia desde hace más de 7 años, tiempo del que ella dice estar muy orgullosa y con ganas de dar más de sí misma.

Antonia es una de las socias de mayor edad y, a sus 69 años, es catequista y participa en las actividades que La Salle Andújar. Nos cuenta Antonia que su labor en Andújar está relacionada con la captación de socios y la burocracia relacionada con ello, y a pesar de no contar con tantos socios como le gustaría, habla de su labor con una alegría y orgullo contagioso. Al igual que su compañera Esther.

Esther llegó a Andújar procedente de Barcelona, donde también colaboraba con una ONG. Actualmente cumple 5 años en PROYDE y realiza las mismas funciones que Antonia. Las dos coinciden en que, en Andújar, son pocos los padres socios y es en lo que trabajan con mayor hincapié. Además de hacer actividades para recaudar, su objetivo es sensibilizar y captar socios, hacer que todo el mundo se entere de qué es PROYDE, en qué trabaja y por qué colaborar con ella.

Quizás, apuntan ellas, la crisis afecta a las donaciones que se hacen a la asociación ya que han disminuido con el paso del tiempo. Al pedirle a Antonia que haga un llamamiento a posibles futuros socios ella lo tiene claro: “en muchos sitios del mundo hay niños muriendo de hambre porque no tienen nada que llevarse a la boca y no hay mejor sensación que la de ayudar al prójimo”. ¿Y tú, estás de acuerdo?

Desde que llegaron a PROYDE, tanto Antonia como Esther han sido testigos de muchos proyectos realizados, muchas experiencias vividas e incluso, confiesa Antonia que si no fuera por su edad ella realizaría encantada uno de los viajes a los países donde toda cooperación es poca.

Este es el espíritu de PROYDE y el de sus socios y voluntarios. Durante nuestros 26 años en ningún momento hemos tirado la toalla, al contrario, siempre nos hemos propuestos metas y, por suerte, hemos podido alcanzarlas. Pero esto no queda aquí, podría decirse que con 26 años somos bastante jóvenes así que queremos cumplir muchos años más, y queremos hacerlo contigo.

Hazte socio o voluntario de PROYDE si crees en la educación para el desarrollo pleno de las personas, si quieres acabar con la desigualdad de riquezas, con la explotación, si confías en el consumo responsable y, sobre todo, si crees que mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo.

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