¡Ya ha pasado una semana desde que tomamos el primer vuelo hacia Kenia!

proyde_vij_keniaParece mentira que después de tanto tiempo esperando esta aventura ya estemos en camino, aunque lo cierto es que el vuelo se hizo más largo de lo que pensábamos. La primera parada fue en Casablanca, donde tuvimos un “descanso” de casi 4 horas hasta el siguiente despegue. Hubo un retraso inesperado en la terminal que aprovechamos para conocernos un poco más y echarnos unas risas jugando a las cartas, además de adelantar papeleo y rellenar el visado que nos solicitarían en Nairobi.

Gracias a eso pudimos pasar rápido el control del aeropuerto en la capital, donde nos recogieron los Hermanos Paul y Boniface. Fue un momento de máxima expectación, ya que con esas personas pasaríamos una etapa importante de nuestra vida. Después de la alegría mutua de por fin ponernos caras, cargamos los bártulos en el coche y nos dispusimos a realizar el último tramo del viaje. Fue un poco más largo de lo esperado, ya que aprovechamos el trayecto para conocer varios centros lasalianos.

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En todos ellos, nos recibieron con una gran sonrisa y nos sentimos como en casa a pesar del cansancio y los miles de kilómetros de distancia. Pudimos ver la gran labor que realizan las escuelas De La Salle en este país, tanto en las escuelas primaria y secundaria, como en el centro de preparación del Noviciado. No nos podemos olvidar de la gran sorpresa que recibimos, ya que fuimos invitados por Sussan (amiga de los Hermanos) a descansar un tiempo en su casa y comer un rico almuerzo de bienvenida que nos encantó.

Finalmente, ya entrada la noche, llegamos al destino donde residiríamos este bonito mes, Rongai. Los hermanos lo tenían preparado todo para nosotros. ¡Hasta nos habían dejado un par de chanclas a cada uno para las duchas! Después de casi 36 horas de viaje nos tomamos el descanso que nos merecíamos. Al día siguiente, nos encontramos con la ardua tarea de desempaquetar, tanto los efectos personales como todos los materiales y recursos que habíamos traído: libros, cartulinas, bolígrafos, colores, juguetes, gafas, material sanitario… Un sinfín de donaciones que la gente cercana a nosotros nos quiso ofrecer, que agradecemos de todo corazón.

Tras enseñarnos la escuela de Rongai Boys , nos presentaron a todo el mundo, tanto a los profesores como al personal de mantenimiento, y por supuesto, a los niños. Fue especial porque todos se reunieron para hacer una presentación de bienvenida (incluso nos cantaron) y porque sabíamos que con ellos estaríamos todo este tiempo.

Una vez que terminamos, el hermano Boniface nos llevó a conocer en profundidad la escuela. Pudimos ver las clases de los cuatro cursos de secundaria que se imparten en la escuela. También, vimos la cantina, la cocina, las pistas deportivas, los establos, el huerto, la capilla, la casa de los hermanos, y como no, la biblioteca, donde se centra uno de nuestros proyectos.

Una vez ubicados en el colegio, nos dispusimos a conocer el pueblo de Rongai y su parroquia. Fue nuestro primer encuentro con la realidad. Vimos un pueblo sencillo y humilde, de gente tranquila y trabajadora, que aunque con ciertas necesidades básicas sin cubrir, nos transmitieron dignidad y alegría. Esto nos sorprendió y aumentó nuestro interés por ellos, el mismo con el que ellos nos miraban. proyde_vij_rongaiEsta imagen eliminó la equívoca imagen que teníamos sobre el continente africano, dándonos a entender que todo lo que estaba por venir iba a ser diferente y nos iba a hacer reflexionar.

En la cena, tuvimos más tiempo para compartir y conocer a la comunidad. Cada miembro, especial y único, con mucho que enseñar y aportar, como el hermano Víctor, profesor de geografía e historia, con el que pudimos compartir una agradable conversación sobre la educación en Kenia y sus particularidades. También conocimos al hermano Joseph, profesor de religión y con una gracia y un ritmo natural envidiable.

Los días siguientes, nos pusimos manos a la obra y conocimos en profundidad los dos lugares donde desarrollaríamos nuestro proyecto. En primera instancia, regresamos a la biblioteca para trazar la línea de trabajo: ordenar libros en categorías, limpiar el habitáculo y pintarlo, y finalmente, reparar el mobiliario. En segundo lugar, nos desplazamos al Child Discovery Centre (CDC), centro situado en una de las principales ciudades de Kenia, Nakuru, la cual se sitúa frente al parque natural que lleva el mismo nombre. Un lugar privilegiado en cuanto a biodiversidad. Allí nos encargaremos de habilitar una sala de usos múltiples.

Además de llevar a cabo ambos proyectos, compartiremos momentos con los estudiantes de intercambio cultural y de ocio, como bailes tradicionales, manualidades y actividades deportivas. Sin embargo, también consideramos importantes realizar talleres de primera necesidad, como el de primeros auxilios, liderado por nuestra futura enfermera Lola.

En definitiva, ha sido una primera semana llena de emociones, sorpresas e ilusión. El grupo se siente como en casa y eso hace que las ganas de trabajar y aprender incrementen. Los primeros días de convivencia han fortalecido los lazos entre los integrantes del grupo, base fundamental para que la estancia y el desarrollo del proyecto sean más confortables y eficaces.

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