vuelta cooperacion proyecto proydeOs contamos el final de nuestra magnífica experiencia ya desde casa. ¡La vuelta fue toda una aventura¡ Después de unos días de tranquilidad y reconexión con la familia y amigos podemos por fin relatar las últimas vivencias. 

El último fin de semana tocó viajar  y nos desplazamos hasta Nairobi. Allí asistimos a la boda de la prima del Hermano Bonni donde conocimos a su familia y pasamos un rato muy agradable. En Kenia, no solo los invitados pueden ir a las bodas, si no que cada asistente puede llevar a más personas. Otra muestra más de la cultura de acogida que los kenianos viven con toda intensidad. Lo pasamos muy bien bailando y degustando comidas típicas. Fue un gran día. En Nairobi, nos quedamos en la casa donde los futuros Hermanos de La Salle se forman y conviven, así que aprovechamos también para charlar con ellos un rato. 

El domingo, durante el camino de vuelta, paramos en el colegio de Karemeno, donde los Hermanos dirigen un colegio internado mixto desde hace pocos años. Allí, el Hermano Steve nos enseñó las instalaciones y todos los proyectos que tienen por delante. El colegio estaba en muy buenas condiciones... ¡Daban ganas de quedarse allí a estudiar! 

También nos enseñó la obra de las casas para el profesorado en la que habían estado trabajando el otro grupo de voluntarios de PROYDE de Madrid. Pero... ¡No estaban! Menos mal que venían de camino y los hermanos improvisaron una "quedada" en mitad del camino de vuelta a Rongai. 

Para entonces, solo nos quedaba una semana allí, así que el lunes lo dedicamos a recoger nuestras cosas (¡Qué pena nos dio!) y entregar materiales que habíamos llevado. Lola, había conseguido una donación de material sanitario y nos acercamos al dispensario de Rongai regentado por una congregación de hermanas que nos acogieron con los brazos abiertos. Allí pudimos ver otra realidad más, la sanidad en Kenia que junto con la educación son dos pilares fuertes que necesitan una reforma urgente. Lola disfrutó muchísimo, ya que ella futura enfermera, pudo pasar un tiempo extra con el personal y aprender cómo funcionaban las cosas. 

También aprovechamos para ir a CDC y despedirnos de los niños ya que era la última vez que los veíamos. Estuvimos todo el día con ellos, ayúndandoles a preparar el huerto para la siembra y nos enseñaron muchas cosas del campo que no sabíamos. Por la tarde hicimos talleres de manualidades en grupos pequeños que nos permitió estar con ellos en grupos pequeños y finalmente llegó la hora de decirles adiós. Nos cantaron muchas canciones y uno por uno nos abrazaron. ¡Fue un momento muy emocionante! 

safari proyde jovenesLa última semana dio para mucho, así que también aprovechamos para ir al parque Masai Mara para hacer un safari (que por cierto significa viaje en Swahili). A pesar de lo duro del trayecto hasta el Sur del país lo disfrutamos muchísimo. A alguna que otra incluso se emocionaron  de ver a los animales tan cerca y en plena naturaleza. Vimos elefantes, jirafas, guepardos, ñús, hipopótamos, búfalos, gacelas, buitres, antílpes... Y hasta el rey de la selva. Los hermanos lo organizaron muy bien y pasamos la noche en medio de la naturaleza donde pudimos ver infinidad de estrellas y el amanecer como nunca antes lo habíamos hecho. Fue el broche perfecto para nuestra experiencia. 

Y de repente llegamos a nuestro último día en Rongai. Los hermanos nos habían preparado un desayuno especial donde se reunieron algunos profesores para despedirnos. Nos habían hecho una tarta especial y nos regalaron una camiseta y una pulsera a cada uno. Asante sana! (Muchas gracias) Fue una despedida muy bonita y casi con lágrimas en los ojos nos montamos en el coche rumbo a Nairobi, desde donde salía nuestro avión. 

Allí nos esperaba el Hermano Visitador del distrito de Lwanga  (al que pertenece Kenia junto con otros países anglófonos) Gebreyesus y tambien el recién llegado, Hermano Agustín Ranchal que ahora mismo desarrolla su labor en Kenia. Nos reunimos todos en la casa provincial y compartimos un estupendo almuerzo que nos habían preparado como despedida. Conocimos cómo funciona La Salle en el distrito de Lwanga y charlamos con los hermanos de cómo nos había ido todo. Después de la cena, nos fuimos a la cama pronto ya que el avión salía de madrugada... O eso creíamos. 

Al llegar al aeropuerto nos dijeron que nuestro vuelo estaba cancelado y que nos reubicarían en un hotel en Nairobi. Y ahí comenzó la aventura final que nos llevó a estar dos días más juntos viajando por el continente africano, parando en Nairobi, Chad y Casablanca. Pero nada de esto ha enturbiado nuestra experiencia que ha sido muy enriquecedora y que nos ha dado energías para comenzar el curso de nuevo y contarles a todos nuestras vivencias. 


No tenemos otras palabras que decir que Asante Sana Sana, que en Swuahili quiere decir, Muchas muchas gracias por la oportunidad de poder vivir en primera persona que realmente muchas personas pequeñas en muchos lugares pequeños haciendo muchas cosas pequeñas (trabajando en conjunto) podemos cambiar el mundo. 

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